La vida de las semillas – Parte 1

Mi abuela me preguntó para qué iba a germinar una semilla de limón siendo que podía comprar un arbolito que ya pudiera darme frutos. Mi respuesta fue “quiero verlo desde el principio”. Y el principio es la germinación. Nos maravillamos con lo que significa el milagro de la vida humana e incluso la animal, pero no apreciamos tanto la vegetal. En más de una casa he visto plantas chamuscadas, con mucha falta de agua y/o sol, olvidadas en un rincón. Ni hablar de los pobres árboles en la calle.

Desde que obtuve plantas de tomate y morrón a base de semillas, empecé a experimentar con otras. Junto y junto, guardo prácticamente todas las que caigan en mis manos. Hoy voy a empezar por contar sobre las de limón.

El método de germinación que más me ha servido es el del algodón húmedo. En un frasco, vaso u otro tipo de recipiente hay que colocar una cantidad generosa de algodón bien mojado. Se pone la semilla sobre el algodón y se la envuelve con éste, hasta quedar completamente tapada. Hay que controlar que el algodón siempre esté húmedo.

Germinación de semillas de limón

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Estas semillas hay que obtenerlas de un fruto de buena calidad, es decir, de buen color y sabor. Se las saca enteras y se las deja secar unas horas. Cuando estén bien secas, hay que pelarlas (con la uña se puede) y sacarles la cáscara amarilla. Aparecerá una semilla de tinte marrón con un culito oscuro. Ojo que no se parta a la mitad.Empleando el método de germinación con algodón, el primer brote aparecerá a los 15-20 días. Incluso puede tardar un mes.

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It will come true

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Dice mucho la foto, ¿no? Hoy tengo 28 años, cuando los conocí tenía 11. Llegaron en uno de los peores momentos de mi vida y me ayudaron a superarlo. No tienen ni idea de quién soy pero les voy a estar agradecida siempre.

El 17 de junio se cumplirá el sueño de verlos y cantar y bailar con ellos. Cuando pensé que habían desaparecido, el festejo por su 20° aniversario aparece como anillo al dedo.

Hay gente que me piensa “qué pelotu… con 28 años!”; incluso me dio vergüenza ir a la agencia de viajes… ¿¿Pero a mi qué me tiene que importar?? Esto va más allá de simple fanatismo. Creo que sólo los que vivieron conmigo muy de cerca hace 17 años pueden entender lo que esto significa.

Tacho los días ¡17 DE JUNIO! BACKSTREET’S BACK, BABY!!!!

P.D. El cumple de J. es el 16 y este es mi regalo para él… ¿¿No es el novio más groso del mundo??

Amo esta canción, “Mostrales de qué estás hecho”. Lo dice todo

Con mis manos mágicas

Una de mis pasiones es tejer. Es un arte que me enseñó mi abuela materna cuando tenía 8 años. Empezó como un juego (supongo que fue una manera de mantenerme entretenida…) y hoy pasamos más de una hora hablando de lo que terminamos de tejer o lo que proyectamos hacer. Mis primeras agujas fueron dos palitos de Mikado (palitos chinos) y tejí un par de bufandas largas, de varios colores y todas disparejas. Con unos años más de experiencia, algunos parientes se animaron a hacerme encargos, pero contadas con los dedos de una mano fueron las veces que los terminé con éxito.

En los 20 años que siguieron a mi primera bufanda, siempre anduve con un proyecto en la vuelta, pero nada constante. Desde que empecé a viajar a Buenos Aires por clases por lo menos una vez por mes, tomé la costumbre de visitar lanerías… y mi placard empezó a crecer y crecer… Hay quienes aseguran que tengo el síndrome de acumulación compulsiva (¡mamita querida!)

El año pasado creo que fue el momento en el que me tomé más en serio el tejido, por dos motivos. El primero, la necesidad de canalizar mis nervios y mi estrés en una actividad que demandara toda mi atención y concentración. El segundo, no encontrar ropa (sobre todo de invierno) que me guste en Montevideo. ¡La calidad baja cada vez más pero los precios hacen todo lo contrario! Entre blogs, sitios webs de tricot y las lanas argentinas, me planteé retos. Encargué tres revistas francesas, Phildar, y tejí el “pull d’été” del catálogo n° 104. DOS VECES. Primera versión en crudo y en lana; la segunda, en azul y de algodón. Cuando estrené el azul una noche fresca de verano (el crudo será destinado a mi sister), ¡me sentí una CAAA-PAAAA! (del lunfardo uruguayo, = genia / grosa). Vestir algo que hacés vos misma no tiene comparación. Sabés la dedicación y el cariño que volcaste en el proceso. Más que se te hincha el pecho cuando te dicen que qué lindo lo que tenés puesto y contestás “me lo hize yyyo”.

Pero el GRAN paso lo di este año, en enero. Me anoté al reto que propuso Irene del blog Things to knit. Tejer una prenda por mes. Somos un montón de tejedoras, que compartimos nuestros pasos y éxitos en un foro en Ravelry. Ya llevo hecho el Block Stitch Cowl (enero), el cardigan Aidez (febrero) y en proceso está el Floral Fantasy Shawl (marzo), el que, lamentablemente, no llegué a terminar hoy.

En mi casa realmente nadie puede entender cómo me metí tan a fondo con las agujas en este último tiempo. Hace unos días me visitó mi hermana y saqué todas las prendas que llevo terminadas (incluyendo los dos “pull d’été”). Abrió la boca grandota ¡¡y le brillaron los ojos queriendo “robarme” algo!! Su reacción me hizo tomar dimensión sobre mi situación, ¡de todo lo que he logrado y no me había dado cuenta!

DSC01773Mitad del Floral Fantasy Shawl

Block Stitch Cowl

Las dos agujas se convirtieron en una extensión de mis brazos, tal como el instrumento lo es para un músico.

Me voy a dormir craneando los zapatones que le tejeré a papá por su cumpleaños, el Wicker Cowl que tengo en camino y la mitad del Floral Fantasy Shawl que debo terminar.

¡Fuera, bajón!

Es cosa de locos… Termino de publicar el post de esta mañana, en el que expresé el desánimo que tenía porque no me llamaban del trabajo que tanto quería… ¡y me avisan que empiezo la semana que viene! Al rato recibo un mail con los horarios y los cursos. Es cosa de locos

Bajón

Esta mañana me suena en la cabeza la canción “The Scientist” de Coldplay, pero sólo la parte que dice “nobody said it was easy”… Hace años que me paso febrero mandando el currículum a distintos colegios y nada. Todos los años lo mismo: salir a buscar trabajo. Y hoy, estoy cansada.

Trabajo como profesora de música, por ahora en dos colegios privados, pocas horas por semana. Los sueldos en Uruguay para los docentes son, lamentablemente, lamentables. Y al trabajar pocas horas, lógicamente lo que recibo no es ninguna millonada. Por lo menos tengo seguro médico. Y aporto mínimamente a la jubilación, que percibiré dentro de 40 años. Complemento mi sobrevivencia con pichuleos: clases particulares, trabajitos para instituciones, eventos. Pero necesito algo fijo. Porque las cuentas van a seguir llegando para vencerse en la misma fecha…

Cuando esta semana empezó, tuve una entrevista en un colegio donde me gustaría trabajar muchísimo, pero mucho MUCHO. Quedaron en llamar para ver horarios… y “cric, cric”, silencio. Trabajar ahí sería otro tipo de libertad económica, y también me permitiría renunciar a otro en el que ya no soporto más trabajar con mi colega. ¿Conocen el término “personas tóxicas”? Buena, es una de ellas. Son años soportando gente irrespetuosa y que encima es haragana. Pero sería muy largo de explicar ahora esta situación.

Hoy lo único que quiero es zamparme un buen combo en Burger King (cuando estoy mal, me viene ansiedad/angustia oral) y encerrarme en casa a tejer, leer Games of Thrones o mirar diez capítulos seguidos de The Big Bang Theory.

Por otro lado, J. me contó hace unos días que echaron a una compañera suya de trabajo que, paralelamente, realizaba decoraciones para fiestas y estaba teniendo mucho éxito. J. me dijo: “Con la plata del despido y metiéndole garra, puede montar un negocio super solvente”. Así que pienso… ¿será que, por más que insista, no debería dedicarme a la docencia? Quiero decir… que este sería el momento para animarme a hacer otra cosa, pensar en otro “negocio”. Otros estudios que no sean musicales no tengo, pero he descubierto que soy bastante manual y puedo crear cosas que gusten.

No sé, entre la hamburgesa y las papas fritas reflexionaré.

Muffins de banana y chispas de chocolate

Vacaciones = me asalta la haraganería interior = me termino aburriendo = me da hambre = cocino.

Así que….

Vacaciones = ¡¡cocino!! (y como como loca… si compartiera un poco más, seguro que no tendría estos kilos de más…)

Qué vergüenza… Ni siquiera se me cae la cara por volver coooonnnnn… ¡otra receta! ¡Y con chocolate adentro! Ni decir que justamente ahora, ahorita, sí, ¡sí!, estoy por meter más muffins en el horno… pero esta vez solamente de chocolate. TODO chocolate. Hasta las chispas. No tengo perdón. Los que les traigo hoy por lo menos tienen fruta: BANANA. Para la concentración.

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Cupcakes de chocolate

Publicado en simultáneo con Eat&Knit

Para endulzar un poco el alma, hoy vengo con algo realmente deeeelicioso: ¡¡CUPCAKES DE CHOCO, CHOCO, CHOCOLAATEEEE!! (Se me da por cantar mentalmente la canción de Flavia Palmiero: “¡¡Hagamos una torta!! de choco choco choco choco chocolaaatee”)

Hace semanas que no cocinaba ninguno de su especie y ayer me moría por algo dulce, así que… ¡manos a la masa!

Esta es una receta básica de cupcakes de chocolate. ¿Y la verdad? Es la mejor que he probado, por lejos. Destierro cualquier otra que haya probado. Podés decorarlos a tu gusto; en este caso, volví a hacer la buttercream de vainilla. Con fondant, glacé… con cualquier cosa quedan bien. Y el detalle para la foto y los ojos devoradores: chispas de chocolate.

Pequeño comentario: Habiendo decorado el primer cupcake, se me rompió la manga… sí, sí, era de esas compradas en el supermercado, que son descartables y duran 2-3 manguereadas. Así que, como fue un caso de extrema emergencia, la decoración se hizo a base de cuchareteadas, imitando a un volcán.

cupcakes de chocolate

La receta:

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