¿Existe o no?

Para ser tan reciente mi entrada en el mundo de los blogs, mi vida se vuelve con este post, en una parte muy pequeña, en un “libro abierto”.

Basta de imaginación, ¡yo quiero un hombre de carne y hueso! Mi cabeza no frena un día, me ametralla con cientos de opciones sobre cómo conocer a un hombre. Sólo que ninguna de ellas resulta ser medianamente aplicable. Todas parecen formidables pero lo que falla es el elemento masculino. No actúa, no se mueve como en mis estrategias mentales.

Es cómico hasta para mi verme por la calle cruzar a X y pensar si no será ese mi medio pomelo. En ese instante me invade la desesperación por no volver a verlo, me lo creo, y hasta busco una inmediata solución para acercarme. Cuando resuelvo la cuestión la persona desapareció, y yo me olvido del tema a la hora.

Hace un año y medio que no tengo novio. Tuve dos acercamientos más prometedores (con dos jugadores diferentes) y algunas citas que son dignas del olvido. Quizá me volví demasiado exigente. A veces algo en mi salta convencido de que uno de esos salientes es el hombre de mi vida y que yo, cual estúpida prejuiciosa, lo dejé ir. Entonces me veo repasando la lista de candidatos desechados en pos de hallar al no defectuoso, sin éxito.

Quizá todo se deba a la bendita lista. Sí, numerosas somos las mujeres que tenemos una. Sinceramente, ya estoy un poco harta de hablar del tema. Lo reviso con amigas, lo veo en películas, lo analizo en libros. Todos concluyen en lo mismo: no hay que tener una lista, el hombre perfecto no existe; una se vuelve demasiado selectiva y seguramente deje pasar a su verdadera media naranja sólo porque no cuadra con un par de ítems. Pero mi lista sí tiene sentido. No describe prácticamente a la persona, sino que reúne sensaciones y situaciones que quiero experimentar o no al estar con ella. Por ejemplo, uno es “que no se ría cuando le cuento, entusiasmada, que quiero hacer patinaje artístico”. Para algunos, a mi edad hay cosas ya estoy grande para hacer, más si se tiene un cierto grado de torpeza con el manejo de su entorno. Pero la persona que quiero no puede reírse de mi. Eso nunca. Cada tanto reviso la lista e igual reconozco que me voy un poquito al c…..jo. Estoy describiendo a una persona que seguramente me la armé de telenovelas, libros, películas, leyendas. Pero así se me complica la cosa, porque no sé de dónde partir ni a dónde llegar. Entonces la lista sigue tal como la concebí.

A fines del año pasado fui a ver a una vidente. Me describió ciertos hombres con los que había salido e incluso vio una segunda oportunidad con uno que estuvo más cerca, pero me parece que le pifió. Incluso se lamentó de que con uno, específicamente, la cosa no hubiera pasado a mayores. Y menos mal que no pasó. Pero en la charla también me dijo, medio como admirada, de que tengo algo alrededor que me protege (¿una bola brillante como escudo?). Cada tipo que se me acercó en los últimos 15 meses fue repelido por éste, evitándome un mal mayor. Respuesta altamente satisfactoria a mi parecer a mis impertinentes cuestionamientos. Aunque tanta protección ya me aburre.

¿Qué me queda? Encontrar la paz interior. Reunirme con esa conciencia que habita en mi y que es lo que en definitiva soy. Porque esta es la otra cosa que me preocupa de la vida y no es broma. Alcanzar la conciencia y encontrar a esa persona son mis dos grandes búsquedas en la vida. Otros pueden pensar en el trabajo, en el estudio, las amistades, la familia, etc. Los dos primeros sólo logran llenarme por momentos y, en cuanto a las otras dos, no podría sentirme mejor. Me lo discuten, me critican, pero no me importa porque no le hago el mal a nadie.

Aunque no lo parezca, no estoy harta de esperar sino que ansío una búsqueda (bastante más divertida) y un encuentro final que dará comienzo a otra etapa. Ahora estoy jugando al gato y al ratón. No tengo la más remota idea de dónde se esconde; no tengo pistas, ni siquiera posibles candidatos, pero el factor sorpresa me entusiasma (aunque a veces me fastidia tanto que grito, frustrada). Tiene que ser así. De otra manera… no me voy a volver loca, ¿no?

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Un pensamiento en “¿Existe o no?

  1. ¡Pa! lo de buscar la conciencia y a esa otra persona, tal cual que me pasa a mi tambien. También me llama la atención eso de la vidente, (necesito que una vidente o similar me diga algo prometedor o no, sobre este tema también) Y por ultimo, si, puede que seas exigente, pero el que te llega te llega y punto.

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