Entre la tierra

Si hay algo que disfruto cada día más, es meter las manos en la tierra en mi cuasi huerta en la terrraza de mi departamento. Tengo plantitas de tomate, almácigos de morrón, romero y menta. ¡Creo que con suerte tengo un espacio de 2 x 1 mts! Y tengo que hacer acrobacias para colgar la ropa.

Pero amo tener ese mini jardín ahí, al alcance de la mano. Ver nacer un brote se me ha hecho todo un descubrimiento de la vida. El respeto y amor que me ha generado… Todos los días, antes de irme a trabajar, corro la cortina de la terraza (porque es cerrada, con ventanas corredizas), para que les de el solcito. Cuando me voy de viaje un fin de semana, lo primero que hago al volver a casa es fijarme si las tomateras están más grandes. ¡Hasta tengo una cebolla y una papa brotadas en la cocina! Qué le voy a hacer, ¡son mis bebés!

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Mi lucha contra el vicio

Soy adicta. Pero no fumo, no me drogo, no tomo (en exceso)… pero tomo COCA-COLA. Qué vicio de porquería pero ¡qué rica que es! Qué lo tiró…

Se ha transformado en una especie de motor diario (sí, leíste bien, DIARIO), me levanta realmente de cualquier estado somnoliento o incluso del cansancio. Si lo combino con un “shot” dulce mi rendimiento aumenta al % 50 (o por ahí…). Hace meses que estoy tomando esta bebida prácticamente todos los días. ¡Lo que Coca-Cola ha lucrado conmigo…! Pero más vale no pensar en “¡lo que podría estar ahorrando yo!”.

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Eat&Knit

Hay dos cosas en la vida que en otro momento me han ayudado a sacar la locura interior que tengo dentro y en estos últimos meses más aún (por ahora mi monstruito interior duerme).  Ya les he contado que esas dos cosas me apasionan en la vida y me siento hiper creativa al sacarles el jugo: la cocina y el tejido. 

Últimamente estoy dejando de ser la cocinerita con la receta pegada a la nariz y me estoy dejando llevar por la intuición y los sentidos, lo que me hace sentir una especie de mini Narda Lepes. En el tejido… bueno… ¡hay quienes piensan que tengo un trastorno por acumulación! Pero no logro ser indiferente a la cantidad de nuevas texturas y combinaciones de colores que se logran en un ovillo de lana de 100 grs. También como en la cocina, me estoy dejando llevar más por la imaginación y el conocimiento adquirido en vez de seguir las instrucciones al pie de la letra. 

Así fue como, juntando dos pasiones, nació Eat&Knit, otro blog de mi autoría que me ayuda más a organizar las ideas y separar los tantos. Porque no creo que a todo el mundo le pueda interesar leer mis rayes… entre receta y tejido. 

¡Está recién sacado del horno!