Con mis manos mágicas

Una de mis pasiones es tejer. Es un arte que me enseñó mi abuela materna cuando tenía 8 años. Empezó como un juego (supongo que fue una manera de mantenerme entretenida…) y hoy pasamos más de una hora hablando de lo que terminamos de tejer o lo que proyectamos hacer. Mis primeras agujas fueron dos palitos de Mikado (palitos chinos) y tejí un par de bufandas largas, de varios colores y todas disparejas. Con unos años más de experiencia, algunos parientes se animaron a hacerme encargos, pero contadas con los dedos de una mano fueron las veces que los terminé con éxito.

En los 20 años que siguieron a mi primera bufanda, siempre anduve con un proyecto en la vuelta, pero nada constante. Desde que empecé a viajar a Buenos Aires por clases por lo menos una vez por mes, tomé la costumbre de visitar lanerías… y mi placard empezó a crecer y crecer… Hay quienes aseguran que tengo el síndrome de acumulación compulsiva (¡mamita querida!)

El año pasado creo que fue el momento en el que me tomé más en serio el tejido, por dos motivos. El primero, la necesidad de canalizar mis nervios y mi estrés en una actividad que demandara toda mi atención y concentración. El segundo, no encontrar ropa (sobre todo de invierno) que me guste en Montevideo. ¡La calidad baja cada vez más pero los precios hacen todo lo contrario! Entre blogs, sitios webs de tricot y las lanas argentinas, me planteé retos. Encargué tres revistas francesas, Phildar, y tejí el “pull d’été” del catálogo n° 104. DOS VECES. Primera versión en crudo y en lana; la segunda, en azul y de algodón. Cuando estrené el azul una noche fresca de verano (el crudo será destinado a mi sister), ¡me sentí una CAAA-PAAAA! (del lunfardo uruguayo, = genia / grosa). Vestir algo que hacés vos misma no tiene comparación. Sabés la dedicación y el cariño que volcaste en el proceso. Más que se te hincha el pecho cuando te dicen que qué lindo lo que tenés puesto y contestás “me lo hize yyyo”.

Pero el GRAN paso lo di este año, en enero. Me anoté al reto que propuso Irene del blog Things to knit. Tejer una prenda por mes. Somos un montón de tejedoras, que compartimos nuestros pasos y éxitos en un foro en Ravelry. Ya llevo hecho el Block Stitch Cowl (enero), el cardigan Aidez (febrero) y en proceso está el Floral Fantasy Shawl (marzo), el que, lamentablemente, no llegué a terminar hoy.

En mi casa realmente nadie puede entender cómo me metí tan a fondo con las agujas en este último tiempo. Hace unos días me visitó mi hermana y saqué todas las prendas que llevo terminadas (incluyendo los dos “pull d’été”). Abrió la boca grandota ¡¡y le brillaron los ojos queriendo “robarme” algo!! Su reacción me hizo tomar dimensión sobre mi situación, ¡de todo lo que he logrado y no me había dado cuenta!

DSC01773Mitad del Floral Fantasy Shawl

Block Stitch Cowl

Las dos agujas se convirtieron en una extensión de mis brazos, tal como el instrumento lo es para un músico.

Me voy a dormir craneando los zapatones que le tejeré a papá por su cumpleaños, el Wicker Cowl que tengo en camino y la mitad del Floral Fantasy Shawl que debo terminar.

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