La vida de las semillas – Parte 1

Mi abuela me preguntó para qué iba a germinar una semilla de limón siendo que podía comprar un arbolito que ya pudiera darme frutos. Mi respuesta fue “quiero verlo desde el principio”. Y el principio es la germinación. Nos maravillamos con lo que significa el milagro de la vida humana e incluso la animal, pero no apreciamos tanto la vegetal. En más de una casa he visto plantas chamuscadas, con mucha falta de agua y/o sol, olvidadas en un rincón. Ni hablar de los pobres árboles en la calle.

Desde que obtuve plantas de tomate y morrón a base de semillas, empecé a experimentar con otras. Junto y junto, guardo prácticamente todas las que caigan en mis manos. Hoy voy a empezar por contar sobre las de limón.

El método de germinación que más me ha servido es el del algodón húmedo. En un frasco, vaso u otro tipo de recipiente hay que colocar una cantidad generosa de algodón bien mojado. Se pone la semilla sobre el algodón y se la envuelve con éste, hasta quedar completamente tapada. Hay que controlar que el algodón siempre esté húmedo.

Germinación de semillas de limón

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Estas semillas hay que obtenerlas de un fruto de buena calidad, es decir, de buen color y sabor. Se las saca enteras y se las deja secar unas horas. Cuando estén bien secas, hay que pelarlas (con la uña se puede) y sacarles la cáscara amarilla. Aparecerá una semilla de tinte marrón con un culito oscuro. Ojo que no se parta a la mitad.Empleando el método de germinación con algodón, el primer brote aparecerá a los 15-20 días. Incluso puede tardar un mes.

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